Hacer una reforma puede salir más caro de lo pensado si no tenemos en cuenta algunas consideraciones. En este sentido, es habitual pensar que el coste final depende de los materiales, pero no es así. La mayoría de sobrecostes en la reforma de pisos vienen de decisiones mal planteadas. Por eso, a continuación, vamos a hablar de los siete errores que más encarecen el presupuesto a la hora de reformar una vivienda.
Uno de los errores que más se repiten es comenzar la obra sin haberla planificado en su totalidad. Por ejemplo, hacer cambios sobre la marcha o no contar con planos técnicos detallados nos pueden suponer sobrecostes importantes. Del mismo modo, trabajar sin una memoria de calidades, es decir, donde se especifican materiales, marcas, acabados… puede traernos malos entendidos que, posiblemente, luego haya que solventar.
A la hora de pedir un presupuesto, es importante que esté bien especificado y desglosado. De este modo, evitaremos gastos extra. Exigir mediciones concretas y precios cerrados es una buena forma de no llevarnos disgustos.
Antes de decantarnos por lo más económico, en apariencia, es importante analizar qué incluye el presupuesto. A veces, algunas partidas esenciales se omiten para reducir el coste inicial y luego aparecen como extras.
En ocasiones, sobre todo cuando son viviendas antiguas, podemos encontrarnos con problemas de fontanería, cableado en mal estado o instalaciones obsoletas. Para que no se conviertan en un gasto extra, lo mejor es realizar antes de la reforma una inspección técnica y reservar una partida para imprevistos.
Una vez comenzada la reforma, cambiar o sustituir acabados implica alterar pedidos y, por tanto, plazos y coordinación de gremios. Esto se traduce en tiempo y dinero, por lo que es crucial tener claros los materiales antes de empezar la obra y cerrar decisiones antes de cada fase.
Para evitar una mala coordinación de los gremios es fundamental planificar las fases de la reforma y contar con un jefe de proyecto que se encargue de supervisarlas. Si no, corremos el riesgo de que haya que hacer reinstalaciones por falta de organización y, por tanto, aumenten las horas de la mano de obra.
Por último y no menos importante, hay que asegurarse de contar con los permisos necesarios para la reforma, así como de cumplir con la normativa. De lo contrario, podemos sufrir sanciones o paralizaciones, con el sobrecoste que esto conlleva. Informarse desde el principio nos evitará disgustos en un futuro.
En resumen, el encarecimiento de una reforma no es algo inevitable. Muchos de los sobrecostes vienen por decisiones mal tomadas, por lo que una buena planificación previa es la clave para evitar sorpresas y no gastar de más en nuestro proyecto.