Muchas viviendas aún cuentan con antiguas claraboyas y vidrio fijo o lucernario metálico en baños, escaleras y pasillo, que, con el tiempo, pierden prestaciones, favoreciendo así a la condensación, a las filtraciones, incluso a la falta de luz. Pero lo más importante, puede ser perjudicial para la salud de la vivienda o la nuestra, porque no se puede ventilar con ellas.
Tenemos interiorizadas las ventajas de sustituir las ventanas de fachada, pero no es tan evidente que haya una solución para un lucernario de vidrio fijo o una claraboya de plástico, que también pueden llegar a ser el punto más débil de toda la vivienda.
Su sustitución no equivale a una reforma, es limpia y rápida. Ganamos en aislamiento de frío, de calor, de ruido de lluvia, y también en riesgo de filtraciones y condensaciones. Existen productos de calidad que permiten abrir solo pulsando un botón para ventilar.

En unas horas es posible sustituirlas por ventanas de cubierta practicables, una oportunidad para mejorar la calidad del aire y el confort de las estancias de la vivienda.
Abrir ventanas permite la circulación de aire fresco, disminuye la cantidad de contaminantes del interior como el polvo y el dióxido de carbono.
La ventilación también previene de la humedad en paredes y techos, y reduce la posibilidad de que aparezca moho
Al reducir la humedad, acumulación de polvo, que tantos efectos perjudiciales tiene para la salud, hace que ventilar se beneficioso para nuestra salud
Estas soluciones en cubierta también ofrecen control solar y solución de oscurecimiento, como toldos exteriores, o cortinas interiores, regulando así la entrada de luz y de calor.
